martes, 28 de abril de 2026

Los sobrinos del diablo

Sumergirse en el fascinante mundo de la lectura es como abrir una puerta a otros mundos y otras vivencias.  

Bien lo sabe Mariana, quien cada tarde dedica una hora para experimentar adentrándose a otros lugares y otros actores, a través de las líneas escritas en una novela.  Es una hora de intimidad, en que puede atravesar la cordillera y el mar, entrar a un bosque o a un castillo, y vivir historias apasionadas. 

En este afán, ha terminado de leer “Cartas del diablo a su sobrino”, una obra de sátira, que representa la vida humana con cierta ironía.  Fue escrita por C.S. Lewis, el mismo autor de “Las crónicas de Narnia”, la serie de novelas que ha fascinado a adolescentes y adultos, y que fue llevada con éxito también al cine.

Sin embargo, “Cartas del diablo a su sobrino” es difícil de leer.  Son cartas que Escrutopo, un diablo mayor con rango de secretario, le escribe a su inexperto sobrino llamado Orugario.  En 31 cartas, enseña a su sobrino las artimañas para corromper el alma humana.  Son lecciones para que las ponga en práctica con un joven inglés, residente en Londres, a quien llama “el paciente”.

Para comprender el tenor de las cartas, el lector debe ubicarse en el bando contrario al bien.  Es correspondencia de un demonio, cuyo único propósito es adueñarse del alma del paciente y arrebatársela a Dios, a quien Escrutopo considera “el enemigo”.  Todo es al revés.  Por consiguiente, no le aconseja promover virtudes, sino vicios, corrupción, mentiras, y todas las malas costumbres, actuando en el momento preciso.

En todas las cartas, el hilo conductor es la tentación.  Escrutopo anima a su sobrino a actuar frente a cada debilidad del paciente, porque entiende muy bien cuán influenciables son los humanos. 

Todas las cartas enviadas a Orugario, dejan una reflexión de nuestra conducta ética.  Es una mirada a nuestras incoherencias y de lo volubles que somos. 

De acuerdo a los tiempos actuales, de tanta violencia, corrupción y una moral desdibujada, pareciera que Escrutopo sigue teniendo muchos sobrinos, a quienes continúa dándoles sus perversos consejos.  Sólo que ya no lo hace a través de la correspondencia.  Ahora aconseja masivamente, y en cada continente simultáneamente.  Como es tan astuto, aprendió a utilizar internet y las redes sociales para conquistar a los humanos –sus sobrinos- a quienes mantiene con ansiedad, adicción, baja autoestima y cyber-bulling.  Un total deterioro de la salud mental.  También los engaña, con suplantación de identidad o entregándoles contenido inapropiado para pervertir su espíritu.

Cuándo la policía de nuestro país, intenta descubrir quién es el adulto que está detrás de las bombas molotov de los jóvenes con overoles blancos en el Instituto Nacional o del vandalismo juvenil en general, y las investigaciones fracasan, Mariana se pregunta: ¿Cómo no han pensado que Escrutopo es el culpable?  Deberían someterlo a juicio. 

Eso sí, con un tribunal que no acepte sobornos ni tráfico de influencias, porque Escrutopo, quien no tiene escrúpulos, reina desde hace mucho tiempo, también en tribunales.